Actitudes agresivas

En los niños suelen aparecer ciertas actitudes "agresivas" ante situaciones que no controlan, agresividad que suelen expresar a través de mordiscos o arañazos que pueden ser más constantes sobre todo a inicios del curso al estar adaptándose a un entorno nuevo ante el que todavía se sienten inseguros, por lo que a veces pueden reaccionar así. Está claro que son actitudes que a los padres no nos gusta, ni que nuestro hijo las tenga y mucho menos que se lo hagan a ellos, por eso es necesario analizar por qué se producen estos comportamientos y aconsejaros cómo actuar si vuestros hijos pegan o muerden.

Por lo general los niños a partir del año y medio actúan con cierta "agresividad" ante situaciones nuevas para ellos, de ahí que se produzcan algunos mordiscos o arañazos entre los peques. Se trata de una reacción natural, de una etapa por la que pasan la mayoría de los niños y que suele tener mayor índice hacia los 3 años, tendiendo a disminuir con los 4 o 5 años.

Los peques actúan de esta manera porque no saben gestionar sus frustraciones, por ello es tarea de padres y educadoras enseñarles que estas actitudes no son adecuadas y que deben aprender a expresar sus emociones de otra manera. El problema llega cuando para algunos niños se vuelve algo cotidiano, por lo que deberíamos averiguar por qué lo hacen.

A esta situación se puede llegar por infinidad de factores, desde una inestabilidad emocional o falta de respeto y empatía hacia otras personas a la influencia de la televisión o situaciones puntuales como la separación de unos padres. Algunas de las principales causas son:

-Sobreprotección: Una de las consecuencias del exceso de protección es la baja tolerancia a la frustración, un niño al que en casa siempre le dan al instante todo lo que quiere piensa que siempre va a ser así, por eso cuando llega a la guardería y tienen que convivir con otros niños en las mismas circunstancias, se sentirá frustrado y puede que reaccione con un mordisco, un tirón de pelos o un tortazo.

-Exceso de emoción: A veces lo que puede parecer una agresión es simplemente un gesto de cariño excesivo. Se ponen nerviosos y a estas edades aún no tienen control emocional, por lo que no son capaces de canalizar las emociones intensas.

-Ausencia del lenguaje: A edades tempranas los niños aún no saben hablar por lo que no pueden utilizar la palabra para resolver conflictos, esto hará que sus formas de mostrar rechazo, frustración, deseo o necesidad sean aparatosas. Su agresividad se puede entender como una manera de expresar lo que quieren y lo que no, es su modo de hacerse entender y de resolver los problemas.

-Pensamiento egocéntrico: La fase evolutiva de los niños en estas etapas es la del pensamiento egocéntrico, es decir, son incapaces de ponerse en la piel de los demás. Por eso si quieren una cosa la quieren ya y no entienden que otro niño también pueda querer lo mismo y reaccionan de manera agresiva, además si el compañero llora tampoco entenderán por qué lo hace. No es que sean egoístas, simplemente aún no han aprendido a compartir.

-Los dientes: Si a tu peque le están saliendo los dientes morderá todo con desesperación, el problema es cuando pillan de por medio a algún compañero.

Este tipo de conductas agresivas son normales a estas edades, pero debemos corregirlas y orientarlas hacia otra conductas más adecuadas. Para corregir estos comportamientos lo importante es ser constantes pero sin dureza, evitando darles ejemplos agresivos. Algunos consejos para poner fin a estas actitudes son:

-Prevenir:Como hemos explicado, un mordisco es una necesidad no satisfecha o la expresión equivocada de una emoción, por lo que será importante evitar que tengan hambre, sueño o estrés. Por su parte, en la guardería debemos dedicarle el tiempo suficiente al período de adaptación para que los niños se integren, ya que dejarlos en un ambiente que no consideran seguro es uno de los motivos principales de ciertas actitudes agresivas.

-Dialogar:Habla con tu hijo sobre su comportamiento pero evitando los castigos físicos y los gritos, ya que los niños aprenden por imitación y es mejor darles un buen ejemplo de cómo solucionar conflictos.

-Enseñar: Enseña a tu hijo habilidades sociales y juega con él para que aprenda a reconocer y a expresar sus emociones de una manera tranquila y pacífica.

-Negociar: Debemos enseñar a los niños a negociar cuando quiere algo para que aprenda que es mejor opción que arrebatarlo o cogerlo a la fuerza.

-Intervenir: No dudes en intervenir si tu hijo pega o muerde a otro niño, debes hacerlo de manera rápida pero sin gritos ni castigos físicos. Además, cuando se encuentre más tranquilo, debe aprender también a pedir perdón por lo que ha hecho.

-No etiquetar: Hay que evitar etiquetar a los pequeños como malos, pegones o traviesos. Los niños no son malos, solo actúan mal porque aún están aprendiendo muchas cosas del mundo que les rodea y hay que hacérselo ver. Etiquetándolos solo conseguiremos que se identifiquen con ese papel y refuercen su comportamiento.

En definitiva, un mordisco, un tortazo o una riña entre niños a estas edades, contiene mucha información que los adultos debemos ir descubriendo. Se trata de una emoción mal expresada y nuestra labor, además de reprender a nuestros hijo por sus actitudes, es descubrir por qué lo hace para tratar de evitarlo y guiarlo para que encuentre otras formas más civilizadas de expresarse.

 

https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/muerden-los-ninos-pequenos-podemos.html    

http://www.pequeocio.com/como-actuar-hijos-pegan-muerden/

 

https://www.serpadres.es/1-2-anos/educacion-estimulacion/articulo/mal-comportamiento-en-la-guarderia-mordiscos-aranazos