Errores educativos

Hay veces que cometemos errores en la educación de los pequeños que puede traer consecuencias en su desarrollo, obviamente, como padres, tratamos de hacer las cosas de la mejor manera posible y con la mejor de las intenciones pero en ocasiones se nos puede ir de las manos la educación de los niño. Por eso, en esta nueva entrada vamos a dar unas pautas para corregir los errores educativos más comunes.

Criar y educar a un hijo no es fácil, si descuidamos su educación podemos tener como resultado unos niños malcriados, con mal carácter, sin capacidad para gestionar sus emociones y maleducados. Sin embargo, estas pautas de comportamiento no son únicamente culpa del niño, ya que los niños son como lienzos en blanco que va creando sus personalidades, hábitos, gustos y creencias a semejanza de lo que los padres les van inculcando.

Muchas veces, y con la mejor de las intenciones, cometemos errores en la educación de los niños que tienen consecuencias en su crianza. Es decir, nos ponemos obstáculos a nosotros mismos sin darnos cuenta y mandamos señales contradictorias al niño que acaba hecho un lío y actúa como le apetece sin tener una guía clara de comportamiento.

Los niños pueden ser más o menos activos, trastos o con ideas más o menos locas, pero es labor de los padres encauzar su energía de la manera adecuada y dotarle de herramientas para gestionar sus emociones y comportamientos para que el niño tenga claro como actuar dependiendo del lugar y la gente con la que esté.

Sin embargo, cuando vemos a un niño que pega, contesta o se pasa el día molestando, a veces el problema suele residir en su base educativa y de poco servirá una regañina puntual si no se coge el problema desde la raíz. Estos son algunos de los errores educativos más frecuentes, pero si los sabemos gestionar bien podremos ir corrigiendo la conducta de nuestros pequeños.

Errores educativos frecuentes 

-No regañes en público: Siempre hay que llamar la atención en el momento si estamos ante una situación de peligro pero, por lo general, hay que evitar regañar al niño delante de la gente, ya que estará más centrado en las personas que lo están viendo que en lo que le estás diciendo. Cuando hay que llamarles la atención deberemos hacerlo en privado y si no tenemos esa opción, les podemos reprender brevemente y decirles que hablaremos después en casa, sin olvidarnos luego de hacerlo.

-No escatimes instrucciones: Cuando le pides al niño que se porte bien implica diferentes cosas dependiendo del lugar en el que estemos, por eso debemos darle las instrucciones lo más específicas posibles, por ejemplo, deberíamos decir: "Por favor, cuelga tu chaqueta en el perchero", en lugar de lo que no quieras que haga: "No tires tus cosas al suelo".

-Sobornar al niño: Hay veces que los niños nos colman la paciencia y solemos recurrir a sobornos para cortar una rabieta o para que haga algo con rapidez, es algo que puede funcionar en el momento pero traerá consecuencias, ya que puede recurrir a las rabietas para conseguir lo que quiere. Los niños necesitan darse cuenta por si mismos que portarse bien no se premia, sino que simplemente es así como deben de actuar.

-Desatender el hambre y el sueño: Si un niño tiene hambre y sueño es complicado que en ese momento se comporte como queremos, ya que estas necesidades básicas dificultan la concentración y hacen que los niños se porten peor. Los niños necesitan alimentarse y dormir bien para poder centrarse y escuchar.

-Argumentos largos: Es obvio que debes explicar a tu hijo el porqué no ha estado bien la trastada que acaba de hacer, pero sus travesuras tampoco requieren de un largo sermón ya que seguramente dejen de escucharte a las dos frases. Es mejor explicarles brevemente porqué no está bien lo que ha hecho y dejarle claro que no debe volver a hacerlo.

-Evitar los gritos: Es difícil mantener la calma cuando el niño acaba de hacer una travesura de alcance, pero gritarles no es la mejor opción, ya que así los niños no pueden absorber lecciones y se cerrarán en banda o acabaran también gritando. La mejor opción es hablarles con tranquilidad para hacerles saber que de seguir comportándose así tendrán consecuencias.

-Avergonzar o comparar: Avergonzar al niño o compararlo con sus hermanos u otros peques no es lo más indicado, ya que le generará resentimiento hacía la otra persona y esto tampoco le hará mejorar su comportamiento. La disciplina se debe aplicar centrándonos en lo que cada niño hace bien y no en comparar actitudes, cuando lo hacemos así los niños mejoran su comportamiento y se relacionan positivamente con los demás.

-Sobrepasarse: Es fácil exagerar cuando estás enfadado con tu hijo pero para que la disciplina que aplicas sea efectiva el castigo debe ser proporcional a lo que han hecho, no al nivel de frustración que tú sientes. Por eso, para evitar castigos exagerados es bueno establecer unas reglas con consecuencias lógicas si no se cumplen, así tendrá claro lo que pasará si se las salta.

-Pasar cosas por alto: Si fijamos unas normas debemos cumplirlas siempre y no solo esporádicamente, ya que entonces el niño no se las tomará en serio y no las cumplirá. Por ejemplo, si dejas que te dé una patada cuando estáis jugando entenderá que también lo puede hacer cuando se enfada, evita caer en esa trampa y aplica la consecuencia acordada para que entienda que todo lo que hace tiene su repercusión.

En definitiva, es normal cometer errores, no somos perfectos y debemos adaptar la forma de educar a la personalidad de cada hijo, por lo que nos equivocaremos en muchas ocasiones. Sin embargo, debemos tener en cuenta siempre la necesidad de aplicar, con disciplina y coherencia, normas y estrategias educativas evitando caer en estos errores comunes.

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