El apego

La manera en que los padres enseñan a sus hijos a relacionarse con los demás social y emocionalmente va a tener consecuencias, tanto positivas como negativas, a lo largo de nuestra vida. A través de esta relación de tipo emocional, lo que conocemos como el apego, se va generando nuestra forma de ser desde que somos pequeños y nuestra manera de relacionarnos con  el entorno que nos rodea.

Las figuras de apego más significativas para un niño durante sus primeros años de vida serán sus padres y sus maestros, es por ello que debemos tener claro cuáles son laas características de un apego seguro, apego que, según varios estudios, tienen el 60% de los niños en edad infantil.

Muchas de las dificultades, patologías o trastornos que padecen los adultos hoy en día se deben a un mal desarrollo del apego infantil. Aún así, si tenemos en cuenta estas características para establecer una correcta relación emocional, podemos modificar y reconstruir las conductas y relaciones de nuestros pequeños antes de que crezcan y desarrollen alguna patología.

-Protección: Los niños son dependientes y necesitan del cuidado constante de las personas que están a su cargo, por eso nuestra obligación es ofrecerles entornos seguros y protegidos, ya que cuando el niño se siente protegido y en un entorno de seguridad, aumentará su curiosidad y sus ganas de explorar lo que les rodea .

-Autonomía: Tan importante es para un niño que sus padres y maestros le den seguridad como que le permitan y animen a hacer cosas por sí mismos. La manera de sentirse autónomos será diferente según la edad de cada niño, desde el pequeño que comienza a gatear o andar y les dejamos que experimenten con su entorno, hasta los más mayores que nos piden estudiar fuera para conocer mundo e idiomas.

-Decodificación: Cuando los niños presencian algo que no entienden, ya sea en casa o en el colegio, necesitan a una de sus figuras de apego para que les explique qué ha pasado, es decir, necesitan que alguien les descodifique lo ocurrido. Cuando preguntan algo es porque quieren saciar su curiosidad, por lo que tenemos la obligación de darles una respuesta adaptada a su edad.

-Ser vistos: Un niño se siente visto cuando estamos pendientes de él completamente dejando a un lado lo que estamos haciendo, porque lo que en ese momento tiene importancia es el menor. El ser visto implica tres características:

    1. Atención: Prestar total atención al niño poniendo nuestros cinco sentido en ellos.

    2. Afecto: Tratar a nuestros pequeños con todo el afecto del mundo demostrándoles cariño, respeto o reforzándoles todo aquello que hagan bien.

    3. Normas y límites: El ser visto también implica ponerles normas y límites a los niños, por decirle que no o prohibirle algo no le estamos demostrando menos afecto, al   contrario, lo estamos haciendo por su bien.a

-Responsividad: Este concepto hace referencia a la importancia de dar respuestas a los niños siempre que tengan una necesidad de tipo emocional y no sea un simple capricho. Una necesidad para un niño es que le atendamos siempre que estén preocupados o temerosos por algo.

En definitiva, desarrollar un apego seguro en los niños tiene un enorme efecto de protección ya que los niños que cuentan con este tipo de apego desde la infancia tendrán más capacidad de tolerar la frustración y el estrés, tomarán mejores decisiones, aprenderán a autorregularse emocionalmente y serán adultos más adaptados en sus entornos.

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