Niños y tecnologías

El acceso de los niños a las nuevas tecnologías es una preocupación cada vez más evidente de los padres de hoy en día, que sienten un gran desasosiego acerca del contacto que tienen sus hijos, incluso bebés, con los móviles, tablets y demás aparatos tecnológicos, un uso de estos dispositivos que se incrementa durante los períodos vacacionales como el de Semana Santa del que acabamos de regresar. Obviamente, una exposición en exceso a estos aparatos puede suponer ciertos riesgos para nuestros hijos, unos riesgos que vamos a detallar a continuación y que debemos evitar.

El rato que los niños pasan frente a la televisión, móvil o tablet es vivido por los padres como una liberación, un descanso que les va a permitir tener tiempo para poder hacer cosas mientras que los peques están tranquilos y concentrados frente a la pantalla y no molestan. Se podría incluso decir que, hoy en día, estos dispositivos se han convertido en las nuevas niñeras o en lo que se conoce como `el chupete digital´. Esta opción puede venirnos bien para un rato pero, lógicamente, no es nada recomendable.

Según varios estudios, los niños menores de 12 años no deben usar las nuevas tecnologías sin control alguno, los bebés de 0 a 2 años no deberían tener ningún contacto con estos aparatos tecnológicos, de 3 a 5 años solo deberíamos permitírselos una hora al día y a partir de los 6 la restricción debería ser de 2 horas al día.

La importancia de limitar el acceso de los niños a los móviles o tabletas es de vital relevancia si queremos evitar algunas consecuencias como éstas:

-Desarrollo cerebral: Un desarrollo cerebral causado por la exposición excesiva a las tecnologías puede acelerar el crecimiento del niño de entre 0 y 2 años de edad y producir déficit de atención, retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, aumento de la impulsividad y falta de autocontrol.

-Retraso en el desarrollo: El excesivo uso de las tecnologías puede limitar el movimiento, el rendimiento académico, la alfabetización, la atención y las capacidades.

-Obesidad infantil: El sedentarismo que implica el uso de las tecnologías es un problema creciente entre los niños que tiene como resultado la obesidad infantil y puede producir además otros problemas de salud de carácter vascular o cardíaco y diabetes.  

-Alteraciones del sueño: Por lo general, la mayoría de los padres no supervisan el uso que hacen sus hijos de la tecnología cuando están en sus habitaciones, algo que está evidenciando que los niños presentan mayores dificultades para conciliar el sueño, un problema que a la larga va a repercutir negativamente a su rendimiento académico.

-Enfermedad mental: El uso excesivo de las nuevas tecnologías está aumentando los casos de depresión y ansiedad infantil, trastornos de vinculación, déficit de atención, trastorno bipolar, psicosis y otros problemas de conducta en la infancia.

-Conductas agresivas: La exposición de los pequeños a contenidos violentos y agresivos puede alterar su conducta, ya que los niños tienden a imitar todo lo que ven, por lo que hay que vigilar a conciencia el uso que hacen de estos aparatos cuando navegan por internet.

-Déficit de atención: Un uso desmedido de las nuevas tecnologías también puede generar déficit de atención en el niño, disminuir su concentración y su memoria, debido a la gran velocidad a la que viajan los contenidos en la red.

-Adicción: Cada vez se eleva más el porcentaje de niños adictos a las nuevas tecnologías, unos datos nada halagüeños que están separando a los niños de sus entornos, amistades y familia y los está volviendo más individualistas y solitarios.

-Demasiada radiación: Los teléfonos móviles, tablets y demás aparatos tecnológicos tienen un índice de radiación alto, un riesgo innecesario que están corriendo nuestros hijos al exponerse tanto a estos dispositivos, ya que son los más sensibles a estos agentes y existe el riesgo de que contraigan enfermedades complicadas.

-Sobreexposición: La continua sobreexposición de los niños a la tecnología les hacen vulnerables, explotables y expuestos a los abusos.

En definitiva, la sobreexposición a las nuevas tecnologías genera niños más pasivos que no saben interactuar o tener contacto físico con otras personas y, aunque es obvio que estos dispositivos forman ya parte de nuestra vida y les van a ser muy útiles en muchos momentos, nunca deben sustituir a la lectura de un libro o un rato de juego con los papás, los hermanos o los amigos. 

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