Castigos educativos

Los niños de por sí son enérgicos, inquietos y traviesos, por eso de vez en cuando será normal que hagan alguna trastada que otra y que tengamos que regañarles, aunque a veces regañar no es la mejor manera de que un niño aprenda, pero si sabemos como hacerlo de forma constructiva, las reganiñas o reprimendas tendrán un valor más educativo.

Educar a nuestros hijos es un largo proceso que requiere de tiempo, mucha paciencia y de emplear diferentes técnicas, como las reprimendas verbales, para corregir sus conductas. Está claro que es necesario fomentar la disciplina en los niños, pero debe saber aplicarla de modo constructivo, evitando así que los pequeños nos obedezcan solo por temor a ser castigados.

A las reprimendas verbales solo debemos acudir en ocasiones puntuales, por ejemplo cuando el niño ha hecho algo con lo que ha puesto en peligro a otras personas o a sí mismo o se saltan normas y límites de forma continuada.

Disciplinar consiste en educar fomentando la reflexión y el diálogo, por eso a la hora de regañar a nuestros hijos debemos tener en cuenta algunas claves como éstas para hacerlo de un modo constructivo y eficaz.

-El objetivo siempre es educar, no atemorizar ni humillar, por eso debemos hablar sin descalificar o avergonzar al niño.

-Evitar alzar la voz, aunque el tono debe ser enérgico y con autoridad.

-Los regaños mejor en privado, evitar hacerlos en público y más aún delante de sus amigos.

-Debemos ofrecerles diferentes alternativas posibles a la conducta que les estamos reprendiendo, para que así sepan como deben actuar si se vuelven a encontrar ante una situación parecida.

-La reprimenda debe ser correctiva y fomentar la reflexión, por lo que debemos utilizar un lenguaje adaptado al nivel de edad del niño y evitar que se convierta en un largo sermón.

-Debemos ser objetivos y no dejarnos guiar por nuestros estados de ánimo, es decir, debemos reprender la conducta que queremos corregir en nuestros hijos sin descargar en ellos nuestro malhumor o nuestro cansancio.

-Si vamos a echar mano de regañinas, mejor hacerlo únicamente de forma puntual, nunca como único método educativo, ya que se pierde todo el sentido y el niño se acostumbra a ser reñido.

-No solo nos debemos limitar a regañar a nuestros pequeños cuando hacen algo mal, sino que también es importante premiarles o alabarles una buena conducta.

-Si queremos que nuestros hijos aprendan a comportarse adecuadamente hay que ofrecerles buenos modelos y ejemplos en casa, no podemos pedirles que reaccionen tranquilamente ante las adversidades si nosotros perdemos el control cuando hacen algo que no nos gusta.

En definitiva, educar a nuestros hijos requiere de tiempo y mucha paciencia y, aunque necesita conocer de ciertas normas y límites, los niños generalmente aprender por imitación y modelado, por lo que es más importante que tengan unos buenos referentes conductuales.

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