Elogiar y Regañar

Los padres muchas veces nos preguntamos son efectivos o si alabar continuamente los logros de los niños les convertirá en personas vanidosas. Ni tanto ni tan poco sería la respuesta, el elogio es la mejor herramienta educativa pero a veces también es necesario una regañina.

Cuando elogiamos a nuestros hijos les ayudamos a sentirse mejor, a desarrollar su autoestima y, además, estamos desarrollando sus cualidades y sus aspectos positivos. Hablamos siempre de elogios oportunos, adecuados, a tiempo, bien dosificados y administrados y que salgan de manera sincera.

Los comportamientos positivos de nuestros hijos que reciben una atención por nuestra parte, tienden a aumentar, mientras que los que se encuentran con el vacío y el silencio irán desapareciendo. Pero, para que los niños no se conviertan en unos vanidosos, los elogios deben hacerse de manera oportuna, con medida y con un estilo educativo equilibrado en el que también estén presentes las normas, los límites, la consideración y el respeto a los demás. Una autoestima sólida basada en la aceptación de sí mismos evitará la soberbia en los niños.

De todas maneras, tenemos que darle valor al elogio y no utilizarlo para hacerles la pelota, es decir, si con el elogio tratamos de hacerles creer más de lo que son, estaremos atentando  contra su autoestima.

Elogio Eficaz

-Debe ser sincero y espontáneo, no debemos utilizarlo para manipular o chantajear.

-Su intensidad y forma han de ser acordes con el buen comportamientos que estamos elogiando.

-Hay que describirle al pequeño el buen comportamiento por el que se le está elogiando, eso multiplicará su eficacia.

-Dosificar los elogios, usarlos solo cuando sean necesarios, sino acabarán perdiendo su efectividad.

Regañar para educar

A la hora de educar no todo van a ser refuerzos positivos, a veces también es necesario reprender al niño por algo que no ha hecho bien e indicarles la manera correcta de actuar:

-Intención educativa: Las regañinas deben tener una intención educativa, no ser un mero desahogo de los padres.

-Regañar a tiempo: Así evitaremos hacerles pagar todas las trastadas juntas con un enfado desproporcionado.

-No descalificar: A la hora de regañarles no debemos decirle, "eres malo" o "eres un vago", esas etiquetas no le indican al niño lo que debe cambiar y, además, las incorporan al concepto que se están formando de sí mismos, con lo que acabarán portándose de acuerdo con ellas.

-Evitar los gritos: Sabemos que a veces es complicado controlarnos, pero está comprobado que los padres que no se alteran hacen valer mejor su autoridad.

-Prohibido comparar: Un niño mostrará mejor disposición si le ayudamos a superarse, las comparaciones le generarán resentimiento y disminuyen su autoestima.

-No amenazar en vano: Si alguna vez se usa una amenaza como castigo, debe ser realista y debe cumplirse, por ejemplo, "si juegas con la pelota en casa, te la quito toda la tarde".

-No desautorizarse: Si papá o mamá ponen un castigo hay que mantenerlo firme, evitar que llegue el otro y le desautorice delante del pequeño, esto le muestra al niño que la autoridad no está definida ni las normas claras por lo que puede que aprenda a maniobrar para enfrentar a sus padres, se rebelará con frecuencia y no desarrollará como hábitos el respeto y la obediencia.

En definitiva, elogiar es la mejor opción para educar a nuestros hijos, pero a veces también es necesario que los niños reciba una reprimenda a tiempo, siguiendo las pautas explicadas anteriormente. De esta manera, elogiando y regañando a partes iguales, conseguiremos un comportamiento positivo del niño que crecerá en valores de respeto y obediencia.

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