Estrés infantil

Los adultos vamos corriendo a todos lados, prisas en la calle, en el trabajo, con el móvil, el ordenador o en la televisión, una tensión y un estrés constante al que estamos sometidos y que no deberíamos transmitir a nuestros hijos, ya que no están preparados para ese ritmo de vida y son mucho más sensibles a las presiones y al estrés, por eso en nueva entrada os vamos a aconsejar cómo gestionar el estrés infantil.

 

El sistema neurológico de nuestros hijos no está preparado para el ritmo de vida que suele llevar un adulto, además sus habilidades cognitivas están en formación constante, cada día aprende y descubre cosas nuevas y necesita calma para asimilar ese aprendizaje, muchas variables y pequeños detalles que bajo las prisas pasan desapercibidos.

Inconscientemente, si nosotros vamos con prisas, a ellos también se las exigimos, les metemos prisa para cosas cotidianas como vestirse, desayunar o recoger, pero también para que aprendan, para que entiendan o para que se atrevan con nuevos desafíos, olvidando que tienen su propio ritmo de aprendizaje y madurez. Darles prisa no va a solucionar ningún problema, sino que lo agrava, porque los bloquea y les impide crecer.

Así que lo mejor es sustituir esas prisas por organización y planificación, media con tu hijo, dale incluso espacio físico si lo necesita y tiempo para reflexionar antes de responder.

Es obvio que nuestros hijos tendrán que acostumbrase al ritmo que marca la sociedad, pero cada cosa en su momento, aprovechemos el tiempo antes para prepararles para ello dotándolos de recursos cognitivos y estímulos para que desarrollen capacidades y no seamos nosotros el origen de su bloqueo y su estrés, y esto lo podemos conseguir siguiendo algunos consejos ante situaciones que se nos pueden presentar:

 -Si tenemos poco tiempo un día concreto y tenemos que recortarle sus actividades, debemos hacérselo saber y darles alternativas y, de esta manera, estarán aprendiendo también a saber priorizar y tomar decisiones. 

 -Debemos asegurarnos de que han entendido lo que les estamos explicando y el porqué de hacer las cosas así, que no parezca que lo hacen por simple imposición nuestra.

 -Conversar y buscar soluciones conjuntas ante problemas que se pueden presentar, por ejemplo, si se convierte en una rutina llegar tarde al colegio porque nuestro hijo se entretiene demasiado antes de salir de casa, debemos hacerles entender que es algo que no se puede convertir en costumbre y que hay que corregirlo.

En definitiva, debemos tener claro que los niños no pueden llevar el ritmo de vida de un adulto, es su momento de preparación, de formación y aprendizaje, es imprescindible saber esto para minimizar el efecto negativo de las prisas que, aunque es difícil eliminarlas de nuestra vida, sí es posible controlarlas para que sean estimulantes y no bloqueadoras, ya que con prisas no hay espacio para conectar con los demás, solo para hacer muchas cosas sin verdadera transcendencia. 

http://www.solohijos.com/web/cuando-las-prisas-de-los-padres-se-convierten-en-estres-para-los-hijos/  

 

http://www.solohijos.com/web/por-que-no-debes-darle-prisa-a-tu-hijo/