Regalos en Navidad

 

Se acercan los Reyes Magos…y a estas alturas, todos nuestros hijos tienen la carta escrita con todos los juguetes que quieren. Un montón de cosas que cuando pasan las fiestas ¡¡¡no sabemos ni donde guardar!!!

 

 

La Navidad nunca debería ser lo que la televisión y los catálogos de regalos se empeñan en conseguir: un oneroso y especulativo tiempo de gasto compulsivo donde nosotros nos dejamos manipular por nuestros hijos que, a su vez, son manipulados por estas influencias sutiles.


Por ello, debemos regalar con inteligencia. Aquí os dejamos algunos consejos sobre ello:

 

1.       Cuanto más tienen, más fácil es que lo valoren menos. Si lo que pretendes es conseguir que tu hijo disfrute de los regalos, no le des todo lo que pide. Llega un momento que su capacidad de atención sobrepasa su umbral y ni disfrutan ni son capaces de valorarlos. Prioriza y contrasta con tus objetivos educativos. No les ayudes a confundir capricho con necesidad.

 

2.       Si regalas tecnología (móviles, ordenadores…), no te olvides de regalar también las normas de uso (tiempo máximo de uso al día o la semana)

 

3.       No compres nada que no esté dentro de tus principios educativos. Que año tras año te pida ese “súper regalo” no quiere decir que toque comprárselo esta Navidad. Compláceles si es posible y bueno para ellos.

 

4.       Pregúntate qué es lo que en realidad desearía tu hijo y por qué. ¿Qué tal una actividad conjunta para toda la familia?¿O algún juego divertido en el que poder jugar en familia?
Pregúntate que te pediría tu hijo, que no sea material, si pudiera escribirte una carta desde el corazón. ¿Más tiempo contigo? ¿Palabras más cariñosas? ¿Más comprensión? ¿paciencia? ¿Otra manera de corregirle más respetuosa? Si te has contestado estas preguntas, ya sabes lo que deberían traerle los Reyes Magos a tu hijo.

 

5.       Tu hijo no se traumatizará si los Reyes Magos no le traen los regalos que esperaba con tanta ilusión. Le molestará pero sobrevivirá. ¡No lo sientas tú más que él!

 

6.       Si no hay dinero para comprar lo que pide, no hay dinero.  Acostumbrar a nuestros hijos a pasar con lo que se tiene ya es el mejor regalo que les podemos hacer. La educación en la sobriedad ayuda a educar en el ser y no en el tener. Estrújate el cerebro y sorpréndele con cosas que no cuestan dinero pero que llenan el corazón.

 

7.       No hagas regalos para compensar. No te dejes llevar por tus emociones a la hora de elegir los regalos para tus hijos. No compres porque te sientes culpable, porque quieras compensar ausencias u otros comportamientos (o no comportamientos). Eso se arregla de otra manera.

 

8.       Lo que ellos piden para Reyes no siempre es lo que más les conviene. No tires tu dinero: regala solo aquello que de alguna forma les haga mejor.

 

9.       Papel y lápiz para hacer la carta de los Reyes Magos. Compra solo aquello que has meditado y que has escrito en tu lista. Evitarás improvisar y dejarte arrastrar por el torrente publicitario. A ellos les manipula la publicidad pero a los padres… ¡también!

 

10.   Habla con tus hijos de lo que han pedido en su carta. No todos los regalos que piden son posibles (por presupuesto, por utilidad, por valores, por edad o madurez, etc). Los niños se ilusionan con todo por lo que podemos aprovechar esa capacidad de entusiasmo para sugerirles otras alternativas más enriquecedoras.

 

11.   Navidad es sinónimo de familia. Por ello el mejor regalo que le puedes hacer a tus hijos y a ti mismo es ¡TIEMPO! Dedica un tiempo a saborear lo que tienes, a valorar lo que has construido a lo largo de los años con tanto esfuerzo, a lo que creaste de la nada. El regalo ya lo tienes y es tu familia. Regálate tiempo y perspectiva para disfrutar de ella.

 

En definitiva, el mejor regalo que les puedes hacer a tus hijos es tiempo. Disfruta de todas las actividades navideñas que se suelen programar en las ciudades y pueblos, pasa tiempo con ellos jugando en parques, visitando a la familia, paseando por el campo, la playa…actividades y juegos conjuntos…

 

Cuando nuestros hijos sean mayores,  no son los regalos materiales los que se quedarán en sus recuerdos, sino los momentos vividos en familia. La vida pasa muy rápido y los hijos crecen muy deprisa así que mejor disfrutar cada momento y aprovechar cada oportunidad que se nos brinda.

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