Educar desde casa

La cuarentena puede ser aburrida para un niño de 6 u 8 años que está acostumbrado a jugar con sus amigos del cole. Pero para los más pequeños la vida nunca será aburrida…

 El cerebro en los más pequeños está diseñado para aprender a una velocidad increíble, así que queramos o no jugará, saltará, trepará, agarrará cosas, correrá y repetirá todo esto hasta que se quede dormido.

 

 

Los niños con esta edad aprenden vocabulario, habilidades emocionales, motrices e intelectuales a un ritmo de vértigo, y es importante que en casa demos continuidad o facilitemos que el cerebro de los niños siga teniendo aprendizajes. Además, muchos de los malos comportamientos que puedas ver en tus hijos en los próximos días tienen que ver con la necesidad del niño de aprender, de tener nuevos estímulos y desafíos.

Jugar con ellos y estimular su cerebro puede ayudarle a estar más tranquilo y a ir cumpliendo con sus necesidades de desarrollo. Pero, ¿cuál es la mejor manera de hacerlo?

Sin embargo, antes de que puedas leer todas las cosas que puedes hacer en casa con tu hijo o hija quiero que entiendas que hay algo mucho más importante que todo eso. Sin lugar a dudas, lo más importante que podemos hacer con un niño de tan corta edad durante la cuarentena es tratarlo bien y cuidarlo. Darle besos, abrazos, tomarlo en nuestro regazo, contarle y explicarle las cosas con afecto y ser capaces de intentar mantener un poco el orden en casa sin perder los nervios.

Al fin y al cabo, cuando termine la cuarentena los niños volverán a sus rutinas y lo que se llevarán de esta experiencia y de nosotros mismos es el trato que les hayamos dado. Así que si tuviera que decir sólo una cosa que es importante de estas próximas semanas es ser capaces de cuidarlos y educarlos de forma positiva.

Lo más importante que podemos hacer por su cerebro es mantener un clima tranquilo y ser capaz de educar en las pequeñas cosas de cada día sin perder los nervios.


1. Amplía su vocabulario

Uno de las tareas más importantes para el cerebro de un niño consiste en ampliar su vocabulario. A lo largo de esta edad los niños suelen estar expuestos en su vida cotidiana, en los centros infantiles… a un sin fin de palabras distintas que nosotros mismos, las seños o compañeros introducen con las clases.

Puedes hacer muchas cosas para expandir su vocabulario. Habla mucho con ellos. Explícale lo que haces (por ejemplo mientras cocinas o trabajas) y con qué lo haces (con la sartén, con el teclado del ordenador). Otra manera genial de ayudarles a expandir su vocabulario es leerles muchos cuentos. A esta edad realmente deberíamos hacer un esfuerzo por leerles al menos un cuento cada día, aunque lo ideal sería leer un cuento por la mañana, otro por la tarde, y otro por la noche.


2. Estructura su memoria y lenguaje

El cerebro de un niño de 2-3 años comienza a ser capaz de recordar información y de organizar su lenguaje de una forma ordenada. Habla con ellos del día de forma ordenada. Por ejemplo, si hablamos de la mañana, explícales que primero vamos a desayunar, luego vamos a jugar un rato con mamá o papá, y luego tiene que jugar solo porque tenemos que trabajar. 

Este tipo de explicaciones con 3 elementos (la misma edad del niño) les ayuda a organizar el lenguaje. Para organizar la memoria podemos hablar de cosas que ya han ocurrido. Siéntate con ellos a ver los dibujos y habla con ellos de lo que han visto. Les ayudará a organizar su lenguaje y memoria. Pregúntales si se acuerdan de lo que comieron al medio día o qué puzle hicimos juntos el día anterior.


3. Dale trabajos

Los niños de 2-3 años adoran realizar tareas y recados. Con esta edad suelen ser capaces de encadenar dos recados seguidos sin que tengamos que repetirle la instrucción, así que podemos encadenar órdenes, como por ejemplo, guarda el dinosaurio y lleva tus zapatillas al cuarto.

Más allá de seguir órdenes los niños de esta edad están más que dispuestos a ayudar en pequeñas cosas de la casa, como cuando les pedimos que nos ayuden a batir un huevo, que lleven las servilletas a la mesa o que pongamos los cojines en su sitio. Esto les va a permitir desarrollar su capacidad de comprensión, su capacidad para trabajar con información mentalmente y también les ayudará a desarrollar sentimiento de competencia.

4. Jugad a imitar

Los 2-3 años son una edad clave en el desarrollo de algunas zonas del cerebro en las que el niño aprende a entrar en contacto con los demás. Los niños a esta edad comienzan a entender emociones, comienzan a entender qué piensan los demás y tienen un deseo de conectar. Pero para que todo esto ocurra deben ser capaces de entender las expresiones faciales de los demás y la mejor forma de conseguirlo es imitando las expresiones de los padres o hermanos para así interpretarlas desde su punto de vista.

Dicho con otras palabras. Cuando un niño imita la cara triste de su padre, entiende su tristeza, y cuando un niño imita la cara de enfado de su mamá, entiende el enfado. Por eso, durante esta edad, jugar a imitar las caras, los gestos corporales y el tono de voz, es tan divertido para los niños y tan importante para su desarrollo.


5. Pon nombre a las emociones

El juego que te acabo de explicar es genial. Pero, si además comenzamos a explicar a los niños los nombres de las emociones estaremos dándole un “superpoder”

La capacidad de poner palabras a los sentimientos es algo que les permitirá procesar o digerir mejor tanto sus emociones como las de los demás.



6. Enséñale los turnos

Como ves, los 2-3 años es la edad en la que lo social comienza a ser importante por lo que conocer la diferencia entre “mío” y “tuyo” y saber esperar el turno son habilidades esenciales. La capacidad de diferenciar “lo suyo” de “lo de los demás”, puede sonar algo “capitalista” pero le va a permitir ser capaz de respetar las cosas de otros niños y también desarrollar su asertividad, su capacidad de hacer valer sus derechos cuando sea necesario.

Podéis jugar con distintos juguetes, objetos caseros como un collar o un cepillo de dientes y simplemente preguntarle ¿esto es mío o es tuyo?  Los turnos son mucho más importantes y difíciles de aprender, pero le van a permitir cultivar el autocontrol y la paciencia, lo que le irá ayudando a superar las rabietas.


7. Juega con sus manos

Los 2-3 años es una edad en la que las manos comienzan a desarrollar tanto la destreza como la fuerza que le permitirán más adelante hacer cosas tan difíciles como sujetar un lápiz, escribir en un teclado o chascar los dedos. Es una edad ideal para que los niños jueguen con plastilina, que les enseñemos a abrir y cerrar todo tipo de tarros de cocina y botes ya que les ayudará a desarrollar fuerza en sus pequeñas manos. También es una edad en la que el cerebro aprende a utilizar las manos con delicadeza por lo que podemos jugar a hacer torres de construcciones y abrir todo tipo de cajas con cuidado.


8. Le permitimos correr y saltar

Estar en casa todo el día no es lo mejor para el desarrollo motriz del niño, pero esta es una edad en la que el niño posiblemente busque sus propios retos. A esta edad los niños utilizan el parque para aprender a trepar, sortear obstáculos y correr sin caerse.

 

Trepar al sofá, subirse a una silla, saltar sobre una cama o corretear por la casa son actividades muy positivas para el desarrollo motriz del niño. Relaja las normas y dale permiso para desarrollar sus capacidades, incluso puedes organizar carreras de obstáculos, persecuciones por la casa o incluso tirar unos cojines al suelo o un colchón y jugar a andar sobre terreno movedizo!

Con esta edad empiezan a ser capaces y disfrutar de hacer las cosas de forma autónoma, aunque a veces requiere un entrenamiento por parte de los padres, aunque puede costar un poco convencerles de ello…


9. Puede entretenerse solito

Algunos niños disfrutan jugando solos desde pequeños, pero otros necesitan aprender. Deben ser capaces de separarse un poquito de papá y mamá, y si quiere estar todo el rato pegado, explícale que tienes que preparar la comida.

Con calma y firmeza, y explicándonos con naturalidad, el niño debería ser capaz de estar solo por pequeños ratos. Este periodo de cuarentena puede ser ideal para que lo consigan.

10. Le enseñamos a vestirse y desvestirse sin ayuda

Dentro del desarrollo de la autonomía, el tiempo que pasamos en casa con el niño puede ser una ocasión genial para ser capaces de aprender a vestirnos y desvestirnos solitos. Siempre es recomendable empezar con el desvestido. El ponerse la ropa es algo más difícil y al principio requerirá ayuda con muchas de las prendas de vestir.

Saber orientar la camiseta o los pantalones no es tarea fácil, y por eso es bueno que tengan una ayuda verbal. Algunas prendas como los calcetines o los zapatos pueden ser realmente difíciles y requerirán de más ayuda, tiempo y paciencia, pero todo ello es una actividad genial para trabajar las secuencias mentales, la capacidad visuoespacial y las habilidades psicomotrices además de la confianza y autonomía.

 

Espero que os sirva de ayuda algunas de estas indicaciones para trabajar  con vuestros peques en casa, además de favorecer el desarrollo cerebral de vuestros hijos e hijas y llevar de la mejor manera posible esta cuarentena.