Centros Infantiles

  

¿Debo llevar a mi hijo al centro infantil? Es una duda que existe en muchas familias en la actualidad… Por ello, vamos a dedicar un artículo a conocer la importancia y ventajas que tiene para el desarrollo de nuestros hijos, asistir a estos centros.

Los tres primeros años de vida son cruciales en el desarrollo del niño. En este período aprende a mantenerse en pie, a caminar, a sentarse adecuadamente, a interactuar con los demás, a comunicarse y desarrollar las habilidades cognitivas básicas.

 

Para que se produzca un adecuado desarrollo infantil es imprescindible que existan relaciones sociales. Durante los primeros meses estas relaciones se producen principalmente con los padres, hermanos y abuelos. Y poco a poco, van abriéndose a otros círculos como los centros infantiles o la escuela.

Además de interactuar con otros adultos, los niños también interactuarán con otros pequeños de su edad. Este nuevo entorno estimula otras capacidades, no solo a nivel cognitivo sino también social y emocional.

En la actualidad, estos centros infantiles no son meramente asistenciales, sino que además son educativos. En ellos, se llevan a cabo una labor extraordinaria con los niños y todo ello no sería posible sin el trabajo de educadoras cualificadas, competentes e implicadas con y para los pequeños.

Las educadoras programan actividades a diario diseñadas para conseguir un desarrollo integral de los niños, planifican contenidos, objetivos, ejes transversales e integran el desarrollo de las inteligencias múltiples.

Las principales ventajas de los Centros Infantiles son:

·                     Crea nuevos espacios de interacción con niños de su misma edad y con adultos que potencian su desarrollo.

·                     Estimula la comunicación verbal y gestual a través del juego y otras actividades grupales.

·                     Fortalece los vínculos afectivos con las personas y estimula la empatía.

·                     Contribuye al logro de la independencia y la autonomía infantil, así como a la formación de hábitos y rutinas.

·                     Fortalece la autoestima y estimula el autocontrol emocional y la asertividad en la resolución de conflictos.

·             Desarrolla las habilidades motoras finas, fundamentalmente a través de los juegos y actividades plásticas. Además, también estimula la coordinación motora a partir de aquellos juegos que involucran las habilidades físicas.

·                     Enseña al niño las normas básicas de convivencia y de respeto hacia los demás, así como las reglas y los límites.

·                     Desarrolla su creatividad e imaginación, fundamentalmente a través de los cuentos y los juegos de roles.

·                     Favorece el desarrollo del lenguaje y la adquisición de palabras nuevas, que amplían considerablemente el vocabulario del niño.

·                     Potencia la adquisición de habilidades cognitivas complejas y estimula el desarrollo del pensamiento.

 

 

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