¿Quitamos el pañal?

¿Está preparado tu hijo para dejar el pañal?

Como para todos los hitos de desarrollo, saber cuándo ha llegado el momento de quitar el pañal al niño dependerá de la evolución individual del niño y de los hábitos específicos del ambiente familiar. 

 

El éxito de la operación es tanto más fácil y rápido cuanto más tranquilo es el ambiente en el que se desarrolla, sin excesos ni rigidez. Para ayudarte, en este artículo, encontrarás toda la información sobre cómo quitar el pañal al niño, cuándo es el mejor momento y trucos fáciles y eficaces para conseguirlo en el menor tiempo posible.

¿Cuándo es el mejor momento para quitar el pañal?

La edad en la que el niño desarrolla las condiciones necesarias para aprender a controlar los estímulos es entre los 2 y 3 años, cuando el control de los esfínteres anales y vesicales coincide con la maduración de la musculatura voluntaria.

También existen otros indicadores para saber cuándo es el momento para quitar el pañal: si el niño es capaz de subir y bajar escaleras, si sabe apilar, al menos, tres cubos, si sabe empuñar un lápiz o si puede coger objetos pequeños.

Al principio, el orinal le parecerá un juguete, un objeto desconocido para explorar, hasta que se convierta en un hábito y el niño tome conciencia, poco a poco, de que puede controlar el estímulo.

Las vacaciones, un buen momento para quitar el pañal

En general, las vacaciones de verano son el momento ideal para quitar el pañal al niño: los padres tienen más tiempo y se muestran más pacientes y tolerantes. Asimismo, el niño, libre de ropa, puede usar el orinal más fácilmente.

Sin embargo, no siempre será posible programar quitar el pañal durante las vacaciones. No pasa nada. Lo más importante es la disponibilidad y la calma de los padres, que son fundamentales para que el niño dé este importante paso hacia la autonomía.

¿Cómo comportarnos a la hora de quitar el pañal?

En este proceso, será determinante la actitud del adulto, que deberá mostrarse paciente y equilibrado. Nada de excesos ni de triunfalismos ante la tan esperada producción. Tampoco hay que mostrar disgusto hacia la caca. Sólo hay que alentar el proceso "creativo" con cariño, sin apresurarse a eliminarlo con repulsión.

¿Cómo quitar el pañal?

A continuación, te detallamos 7 trucos infalibles que te harán más fácil el paso del pañal al orinal. ¡Toma nota!

1. Elige un orinal de colores

Si quieres que tu peque no se resista a sentarse en el orinal, adquiere uno que sea muy llamativo y que tenga muchos colores. Elige, también, uno que tenga una forma original. Por ejemplo, un orinal en forma de moto, o bien en forma de coche, simulando un trono de rey o de princesa, etc. El niño los aceptará como si fueran juguetes y es la forma más fácil de que se familiarice con este objeto.

2. Mejor, con ropa práctica

Al principio, el pequeño se sentará en el orinal cada dos por tres. Por ello, lo ideal es vestirle con ropa que resulta muy práctica y fácil de poner y de quitar. De lo contrario, el niño podría sufrir pequeños escapes y frustrarse. Por tanto, lo ideal es elegir faldas, vestidos y pantalones de goma elástica que se puedan subir y bajar fácilmente.

3. Dale ejemplo

Los niños imitan todo lo que ven hacer a los mayores, y más cuando se trate de sus padres. Por tanto, debes darle ejemplo para ayudarle a aprender. Permitir que tu hijo presencie tus prácticas higiénicas habituales es la forma de que él también quiera hacerlo.

Unos 15 días antes de quitar el pañal al niño y proponerle el orinal, es importante hacer que el niño sea consciente de sus funciones intestinales, subrayando el hecho con palabras cada vez que le cambias el pañal: "Juan, te has hecho caca". "Mira cómo hacen caca papá y mamá. Estos comentarios regulares empezarán a atraer la atención del pequeño sobre lo que su cuerpo produce.

4. No insistas

El paso del pañal al orinal debe ser gradual, sin prisas, no forzado ni impuesto, sino sugerido. Por tanto, nunca debes insistir si el pequeño ya no quiere estar sentado en el orinal. Si actúas así, conseguirás el efecto contrario; que no se quiera volver a sentar por temor a que le obligues estar ahí más tiempo del que él quisiera.

Hay que dejarle tiempo para coger confianza con el orinal y utilizarlo, al principio, cuando le apetezca. Una vez haya jugado con él, podéis explicarle para qué sirve. 

Después de que se haya sentado en el orinal, es importante que le dejéis tranquilo, sin mostraos angustiados por el resultado. Debéis esperar, como máximo, diez minutos. Si pasado este tiempo no se han producido reacciones, tenéis que incorporar al niño sin obligarle a permanecer sentado.

Una vez el niño ha acabado, se le debe levantar inmediatamente del orinal. Así aprenderá que se le ha puesto en el orinal por un motivo preciso.

5. Elógiale

La forma más reconfortante y motivadora para el pequeño, son los elogios de sus padres. Por ello, es muy importante que, mientras tu pequeño está sentado en el orinal, le hagas compañía y no regatees en elogios hacia él. Por ejemplo, no tires de la cadena inmediatamente después de que haya hecho pipí o caquita. Es mejor que el pequeño vea el resultado de su "hazaña"; verlo le ayudará a comprender el proceso.

6. Sin temor ni inseguridad

Si adviertes cierto temor o inseguridad en tu pequeño, cuando está sentado en el orinal, lo ideal es que lo distraigas, por ejemplo, con un juego, con una historia o con un cuento. Intenta desviar su atención y hacer de este momento algo más agradable.

7. Paciencia

En este proceso es necesaria, sobre todo, muchísima paciencia. Y es que es normal que, en las primeras semanas, el pequeño advierta el estímulo demasiado tarde, cuando ya se ha hecho pipí o caca.

¡Ánimo y manos a la obra, seguro que será un éxito!

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