LA PALABRA "NO".

¿Le regañas a tu hijo o hija y no hace caso?, ¿se ríe cuando le regañas aun viéndote la cara de enfado?, ¿te sientes frustrado y no sabes como actuar?... son algunas situaciones que seguramente has vivido o estas viviendo con tu hijo o hija cuando intentas regañarle por algo que hizo mal pero la realidad es que a los niños pequeños les cuesta entender un “no”. Es más, muchas veces se toman a risa nuestras regañinas o nuestra cara de susto si hacen algo peligroso. Esta situación muchas veces es interpretada como un desafío y frustra y desespera mucho a los padres. ¿Qué podemos hacer?

 

Cuando nos encontramos en estas situaciones en la que nuestros pequeños no nos hacen caso tenemos que tener en cuenta que son pequeños y es muy probable que no nos estén entendiendo o simplemente no sepan como actuar ante lo que le estamos pidiendo.

Deben aprender a diferenciar los tonos de voz, las expresiones con el rostro y sobre todo el significado de la palabra NO. Para ello, os voy a mencionar algunos trucos que os pueden ayudar:

1.- Retírale de la situación que crea el conflicto. Cuando esté a punto de hacer o tocar algo inconveniente o peligroso, hay que decirle “no” rotunda y claramente. Pero en realidad no vale con un “no” a distancia. A veces hace efecto, pero otras veces le da igual o incluso le divierte. Será necesario, al tiempo que decimos “no”, retirar de inmediato al objeto, o bien al niño. Señalarle el objeto a la vez que le decimos “no”.

2.- No te enfades ni seas agresivo: aprenderá mejor si guardamos la calma. Y nunca hay que darle azotes ni manotazos, esto es algo a lo que nunca se debe recurrir, no solo no funciona ni tiene un efecto positivo, sino que provoca unos efectos y emociones muy negativas en los niños. Basta con la aplicación consistente y sistemática del “no” acompañado de la retirada. Con el tiempo el “no” se irá convirtiendo en una señal suficiente. Lo fundamental es que el niño reconozca el no como un límite claro al que debe atenerse.

3.- No le dejes elegir. Lo importante, cuando hemos de prohibir algo a un niño de esta edad, es evitar toda posibilidad de elección, desafío o regañina. Si nos alteramos o le prohibimos de forma altisonante, en realidad le estamos tentando. La mejor política es la acción directa, llevada a cabo, eso sí, con tacto y serenidad.

4.- Intenta explicarle. Es muy importante que le expliques porque no puede hacerlo o tocarlo, siempre por supuesto con un argumento adaptado a la edad del niño (corto y sencillo).

5.- Actúa con astucia. A esta edad los niños son muy fáciles de distraer, y cuando se encandilan con un objeto prohibido suele bastar con darles otro lo bastante atractivo (llaves, linterna, cascabel, campanilla) para que su interés pase al nuevo.

Necesita pasar por esta fase de autoafirmación: sé flexible

El afán de explorar y tocarlo todo no es el único factor que les lleva a desobedecer. También está la oposición o negativismo, un modo de autoafirmación que se acentúa hacia el segundo cumpleaños y que complica la vida a los padres, ya que los niños parecen negarse a todo. Pero hay trucos que lo suavizan: sugerir en vez de ordenar, dejar pasar unos minutos antes de repetir la orden, conducir físicamente al niño con suavidad y halagos hacia la actividad que rechaza, avisarle con tiempo, ofrecer algo a cambio, elegir bien el momento... recetas que son todo un arte a la hora de poner límites y que a veces hacen milagros. ­

No entremos en disputas, seamos flexibles, hábiles y persuasivos: no olvidemos que estamos tratando con un niño que no quiere fastidiarnos, ni ponernos a prueba ni retarnos: está pasando por una fase natural y necesaria en su desarrollo.  

La paciencia será nuestra mejor aliada.