La disciplina positiva

A medida que van cumpliendo años los niños tienen que ir adquiriendo una cierta disciplina, pero siempre es mejor si se aplica de manera positiva. El objetivo de este tipo de disciplina es que el niño vaya aprendiendo las normas y los límites pero sin que las entienda como una imposición.

Esta metodología surgió en los años 20 basada en las ideas de dos psiquiatras infantiles, Adler y Dreikurs, que consideraban que para educar adecuadamente a un hijo lo principal es que los padres estén formados. De esta manera, la disciplina positiva es una alternativa eficaz ante la educación basada en el castigo o en una condescendencia exagerada.

Este tipo de metodología es más efectiva a largo plazo, ya que va más allá de los castigos que solemos emplear cuando el comportamiento de nuestro hijo no es el correcto y generalmente no suelen calar en el niño.

La idea principal de la disciplina positiva está basada en la comunicación abierta, en el respeto, en la empatía, en la libertad de acción y en el cariño. Además, para esta metodología, no existen niños malos ni buenos, sino buen y mal comportamiento.

Lo que esta metodología pretende es que el niño entienda las normas y los límites como un medio en el que se desarrollará de manera sana y feliz, que le ayudará a comprender la responsabilidad sobre sus actos, que toda acción tiene una consecuencia y le servirá para aprender a comportarse en cada momento. De este modo, se pretende favorecer la autonomía y la responsabilidad de los pequeños.

Algunos consejos para emplear esta técnica son: 

-Comprensión: Debemos analizar la conducta del niño, observarle, entender por qué se comporta de tal manera y cuáles son las emociones que experimenta.

-Elogiar: Una manera de reforzar las conductas que quieres que tu hijo repita, es elogiarle un buen comportamiento. Se dará cuenta de que lo que ha hecho es lo correcto y adoptará esa conducta de ahora en adelante.

-Rutinas: Si fijamos con nuestros hijos una serie de normas habituales, evitaremos conductas no deseadas.

-Opciones de comportamiento: Podemos presentarle al niño varias opciones cerradas de cómo debe comportarse y que elija cuál hace primero, evitando así la imposición de la conducta.

-Dar ejemplo: Los niños aprenden imitando las conductas que les llaman la atención, por lo tanto los padres han de actuar con coherencia para servir de modelos.

En resumen, para educar en la metodología de la disciplina positiva lo principal es que el niño actúe por aprendizaje y no pro obediencia, por lo que habrá que alejarse del castigo y la imposición de normas.

http://www.serpadres.es/1-2-anos/educacion-estimulacion/articulo/la-disciplina-positiva-531484826166