Rutinas en Navidad

Este año tan atípico y desgraciadamente especial que estamos viviendo está haciendo que la Navidad sea muy diferente y que la vivamos con mucha más ilusión que años anteriores. Todos estamos deseando vivir la Navidad, y por ello, hemos podido observar que hemos decorado nuestras casas antes, le damos más importancia a cosas que antes valorábamos menos… pero sobre todo echamos en falta millones de abrazos y besos que durante el año no hemos podido dar.

 

Por otro lado, tantas normas impuestas en horarios dependiendo de la semana o la comunidad en la que vivamos… unida a las vacaciones de Navidad hacen que los horarios, las rutinas y los hábitos de los niños queden en un segundo plano, trastocándose por completo. Y, entonces, ¿qué hacemos ahora?, ¿debemos ser flexibles?

         No os preocupéis, a continuación, os damos unos consejos útiles para que disfrutéis mucho de esta NavidadInvolucrar a nuestros niños en las celebraciones navideñas sin morir en el intento es posible. Eso sí, esta situación será factible siempre y cuando se tomen en consideración una serie de premisas:

       1. En primerísimo lugar, seamos flexibles, comprensivos y tengamos paciencia.  

         Los cambios, la novedad, los nuevos estímulos... siempre ponen a los niños -y a los padres- más irascibles, nerviosos e intranquilos. Cuenta hasta diez antes de enfadarte y sentirte mal, ¡recuerda que de nada sirve!

       2. No te exijas demasiado.

         Tampoco te crees grandes expectativas alrededor de los horarios. Recuerda que no es lo mismo horario, que rutina. 'Horario', como la misma palabra indica, hace referencia a la 'hora', y eso a veces no está bajo nuestro control, pues pueden surgir diferentes situaciones en nuestro día a día que trastocan los horarios. Pero mantengamos lo que sí está en nuestra manolas rutinas.

         Rutinas diarias como poner la mesa, comer juntos y ayudar a recoger. Rutinas semanales como, por ejemplo, desayunar tortitas los domingos, ver una película navideña con palomitas los viernes, salir a pasear con la bicicleta después de la siesta...

         Acostarse a las 00.00 h, levantarse a las 11:00 h.... Es posible siempre y cuando se respete la rutina (cenar, ducharse, ponerse el pijama, leer un cuento de Navidad con la luz auxiliar, etc.). ¡Ojo! No te olvides de que si cambia el horario o el día no tiene importancia, ¡la vida sigue!

         3. Anticípate

         Los niños funcionan mejor cuando saben lo que va a ocurrir, ya que su mente necesita establecer esquemas mentales, de ahí la importancia de las rutinas. 'Mañana iremos a casa de la tita después de comer' o 'vamos a cambiar el plan del parque de mañana por ir a ayudar a los abuelos con la cena de Nochebuena'.

         Avanzarles la información, los prepara para aquello que va a suceder, tranquilizándolos ante la incertidumbre y concediéndoles además la confianza y seguridad del que sabe.

         4. Haz partícipe a los niños en la medida de lo posible

         Poner la mesa, recoger los platos, elegir la decoración de la cena de Nochebuena, preparar un bizcocho de Navidad juntos... Asimismo, esta última puede ser una excusa perfecta para mantener una alimentación saludable también en estas fechas, pudiendo elegir los ingredientes y desechando azúcares refinados, aceites, etc.

         5. Buscar el conceso familiar

         Al hilo de las dos premisas anteriores, y dependiendo del nivel de desarrollo madurativo que tengan tus hijos, no podemos dejar de lado el consenso. Consensuar con nuestros hijos los planes navideños, decidir entre todos qué hacer o qué no hacer, elegir entre varias ideas... es imprescindible no solo en fechas señaladas, sino en el día a día.

         6. No fuerces a tus hijos a hacer algo que no quieran

         Cuando tu hijo o hija tenga realmente sueño se dormirá, cuando tenga hambre comerá... Si en ese momento 'es la hora' y no lo hace, es porque está jugando con su prima o pendiente avillancico que está sonando, pero terminará haciendo

         7. ¡Sobre todo, disfruta!

         En último lugar, aunque no menos importante, DISFRUTA. Todos nos merecemos dejarnos llevar, evadirnos, desconectar, resetear y pasarlo bien en familia.

                                                                                              ¡Feliz Navidad!

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