El aburrimiento infantil

 

Si los ‘me aburro’ de los niños son frecuentes en cualquier época del año, en verano suelen multiplicarse. La ausencia de rutinas, de clase, la dificultad de los padres para llenar de planes todas las horas del día y el descanso que alberga en los largos meses de la temporada estival da lugar al aburrimiento infantil.

 

A menudo, esas dos palabras, el famoso ‘me aburro’ suele activar todas las alarmas a los padres que, al contrario que los niños, sí siguen teniendo obligaciones. Cuando suenan en la boca de los peques, suelen ir precedidas de trastadas, de pesadez por su parte para paliarlo y de alguna que otra idea que puede no sentarnos del todo bien. Parece que las familias busquemos, de vez en cuando, cómo quitarnos a los niños de encima antes de que recurran a nosotros para buscar soluciones a ese aburrimiento, como si eso nos desconcentrase de nuestra ajetreada vida adulta.

Sin embargo, en contraposición a los que buscan soluciones inmediatas para que sus hijos no se aburran en ningún momento del verano encontramos la opinión de los expertos: el aburrimiento infantil es necesario.

El aburrimiento es necesario.

Aunque nos ha acompañado desde los inicios de la humanidad, tendemos a tachar al aburrimiento como una emoción negativa, de la que tenemos que desprendernos cuanto antes. Y lo cierto es que, en su justa medida, es necesario y muy beneficioso para los niños: “El aburrimiento es una emoción que no suele gustarnos, pese a que nos ayuda a encontrar nuevos intereses y de ahí, quizá, nuevos caminos en nuestra vida”, asegura Gema Fuentes, psicóloga de los Centros Crece Bien y experta en educación emocional.

Y además...

Debemos normalizar el aburrimiento en la infancia y aprender a gestionar el propio como adultos”, asegura Fuentes.

Los beneficios de que los niños se aburran en verano

Como decimos, el aburrimiento en niños reporta un desarrollo mayor de la creatividad y la imaginación, además de otros beneficios:

·                     Ayuda con la autogestión de las emociones: “Los niños que no están acostumbrados a gestionar el aburrimiento, se enfadan por tener tiempo para no hacer nada”, explica Fuentes. Sin embargo, si los padres sabemos gestionar bien ese enfado, puede ser una estupenda oportunidad para que los niños aprendan paciencia y autogestión

·                     Es una fuente de creatividad e imaginación: al no tener nada que hacer buscarán entretenimiento en cualquier cosa que tengan a su alrededor, fomentando el desarrollo de la imaginación y de la creatividad

·                     Aburrirse permite, también, descansar del ajetreo y sobre estimulación que tienen por el exceso de actividades

¿Cómo gestionar el aburrimiento de los niños?

La clave para que los niños obtengan todos los beneficios del aburrimiento es la correcta gestión por parte de los padres. Habitualmente, tendemos a darles pantallas para que se callen, pero a juzgar por las palabras de los profesionales, deberíamos prestarles más atención. Algunas ideas:

·                    Ordenar: puede ser un buen momento para ordenar juguetes, por ejemplo. Enseñarles a ordenar su espacio, clasificarlos, crear carteles identificativos que nos indiquen donde están guardados es una actividad que podemos hacer junto a nuestros hijos e hijas.

 

·                    El ‘Mural de las Ideas’: coger una cartulina grande en la que apuntaremos las actividades que los niños nos digan que les gusta hacer en casa. Cuando esté aburrido, le podemos proponer ir al mural y escoger una de esas actividades.

 

·                    Crear un horario con los diferentes días de la semana y diferentes actividades que realizar a lo largo del día.

 

·                    Las tareas del hogar: es un buen momento para aprender a realizar tareas del hogar. Según la edad de nuestros hijos e hijas podemos enseñarles a realizar diferentes tareas del hogar que les puede resultar super divertidas como fregar los platos, poner la mesa…

 

·                    Fomentar espacios y momentos de juego libre en los que puedan desarrollar su autonomía.