¡Comenzamos la guardería!

El comienzo de la guardería es un cambio en la dinámica familiar, tú y tu hijo o hija se enfrentan a una nueva rutina, casi total, de la que han disfrutado durante meses. Nada tiene que ver la vida familiar de las guarderías… si, ¡es un gran cambio para todos!

 

Sientes alegría porque simboliza un paso más en el crecimiento de tu hijo, y también porque podrás retomar actividades que habías dejado a un lado… trabajar, el gimnasio, un paseo a solas… son algunas de las actividades que seguro que entran en tus planes ...  Pero al mismo tiempo, sientes temor por el cambio, tristeza, nostalgia o incluso culpa. ¡No eres el único, es un momento de muchas emociones!

 

¿Qué supone para tu hijo o hija entrar a la guardería?

En primer lugar, supone una separación de sus padres, y por tanto, del mundo que conoce: es la salida “oficial“ del hogar. Representa un gran cambio al que poco a poco se irá adaptando. ¡Dale tiempo! Por esto, necesitará sentirse acompañado y comprendido durante el tiempo que dure este proceso. Cada bebé y cada niño responderá diferente dependiendo de su personalidad, su edad, lo novedoso que sea la guarde o las personas que lo cuidarán, el que haya estado antes bajo el cuidado de otros cuidadores o, la actitud con la que sus padres lleven la entrada de su hijo a la guardería.

¿La actitud de los padres? Sí, la adaptación del niño va a estar influenciada por la forma en que tú y tu pareja manejen este cambio. Puedes preguntarte cómo te sientes con este cambio, qué piensas de la  guardería que has elegido o de la profe. Atrévete a preguntarte cuáles son tus mayores temores, o qué echarás de menos de la etapa que se cierra, y qué te ilusiona de la que recién comienza. Sentirte seguro y tranquilo con la decisión tomada, tomar conciencia de tus sentimientos y tus angustias,  y sobre todo confiar en el centro infantil de tu hijo y en las personas que allí trabajan, sin duda ayudará a que el proceso de adaptación de tu hijo vaya mejor.

Tú y tu pareja son los encargados de construir el puente para la transición de tu hijo a ese nuevo mundo que representa la guarde, un puente que idealmente será lo suficientemente sólido como para que el niño pueda caminarlo y disfrutarlo. Así, la guardería podrá convertirse en un lugar en el que tu hijo se sienta en confianza, lo que es fundamental para que  se atreva a socializar y a vincularse con otros que son externos a su familia. A las pocas semanas verás como tu hijo se sentirá seguro y tranquilo con su seño, su nueva cuidadora.

¿Qué puedes esperar de estos primeros días?

Pasará un tiempo hasta que tu hijo se sienta como en casa. A medida que se familiarice con el nuevo lugar y comprenda que la separación será solo por unas horas, (¡que sus padres volverán a buscarlo!) se empezará a sentir mucho mejor y podrá disfrutar de su nueva actividad ¡dale tiempo!

Al pensar en estos primeros días, seguramente vendrá a tu mente la imagen de un niño llorando cuando su madre lo deja en la puerta de la clase. Esta es la forma que muchos niños encuentran para mostrar a sus padres el temor, la incomodidad o el enfado que sienten frente al cambio que están viviendo. Pero también pueden expresarlo de otras formas. De hecho, el que tu hijo se quede sin llorar desde el primer día no significa, necesariamente, que ya esté adaptado.

¿Cambios en casa?

Lo que más extraña a los padres son los cambios que los hijos desarrollan en casa y que generalmente son negativos durante este proceso de adaptación.

● Cambios de humor: esta más irritable, penoso, quiere brazos, apático y sin ganas de jugar, rebelde o triste…

● Cambios de hábitos: duerme menos o más de lo normal en la siesta, duerme mal durante la noche, se despierta varias veces, no quiere comer…

● Cambios en la forma de actuar: solo quiere estar con su madre, vomita, está nervioso o asustado… o simplemente tenga algún retroceso como escapes de pipi.

¿Cómo podemos ayudarlo?

Háblale mucho del centro, de su clase y del patio (las cosas que tiene, los juguetes con los que ha jugado, lo que le gusta más), háblale de los amigos que allí tiene (sus nombres, con quien ha jugado…), de las cosas que hace o que va a hacer allí (si ha pintado, las canciones que ha escuchado…) de su seño, su nombre…transmítele confianza, seguridad y sobre todo mucho, mucho amor.

La mascota de clase es importante porque sirve de unión entre la casa y el centro. Podéis trabajarla en casa hablando de ella, si es un animal conocerlo, su sonido, sus características, pintarla juntos y todo lo que se os ocurra…

La despedida es también muy importante. Si te vas sin despedirte “para que no sé de cuenta” tu hijo se sentirá más inseguro y temeroso. Acércate, dile que te vas, que él se quedará con su profe mientras tú vas al trabajo o hacer la compra, y más tarde irás a buscarlo.

En definitiva, el mejor aliado durante este proceso es la paciencia. No desesperarse, dar tiempo a nuestros hijos e hijas y sobre todo transmitirle mucha seguridad serán las claves para que este proceso de adaptación para ambos pase lo más rápidamente posible.  

 

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